Como dije, el primer libro no despertó nada en mí. Lo encontré algo básico, aunque entretenido. Es genial conocer la historia desde el punto de vista de Rose, por el humor que ella posee, y resulta interesante la idea de que algunos pedazos sean narrados de algún modo de manera omnisciente conociendo profundamente lo que le pasa a Lissa. En cuanto a Dimitri, sentía que en el primer libro la idea de él estaba demasiado idealizada por Rose y, de hecho, nunca llegué a verlo como un gran protagonista (muy probablemente por el pelo largo, algo que no tolero en un hombre).
El segundo libro fue más interesante, pero no fue hasta mediados del tercero que las cosas se pusieron realmente intensas. Fue en ese momento que los problemas que los protagonistas enfrentaban se vieron como algo más grande y lograron que me preocupara realmente por eso.
Ya en el cuarto libro, la historia era estupenda. De hecho, ese es probablemente uno de mis favoritos de la saga, peleando por el puesto con el sexto. El quinto, sin embargo, se volvió algo tedioso en algunas partes, como si estuviera de más (pero ese giro al final..).
En cuanto a los personajes, muchos de ellos era entrañables. Sin embargo, ninguno consiguió que le tuviera verdadero cariño, excepto por Adrian, con su sentido del humor y su actitud lograba sacarme una sonrisa ni bien aparecía. Sin duda planeo leer la otra saga de Richelle Mead que lo tiene a él como protagonista.



